La inmortalidad: El laberinto de María (Mario Rovel)
-¿Qué es más peligroso que el amor, María?
- el odio
-¿y qué es más peligroso que el odio?
-el diablo
-¿y qué es más peligroso que el diablo?
-Dios
-¿y qué es más peligroso que Dios?
-el hombre
-¿y qué más peligroso que el hombre?
-la mujer
-¿Y qué la mujer?
-la eternidad
-¿y qué es más peligroso que la eternidad?
-la indiferencia…
-¿y qué la indiferencia?
-el eco de los suspiros arremolinándose por las paredes del corazón...
María cerró los ojos una tarde de marzo y jamás volvió a abrirlos. La muerte canta tan lejana a esta Villa, la muerte lejana, lejana festeja la amargura y lejana está mi María…
Nunca pregunté qué era más peligroso que la muerte. La vida tiene una división sustancial entre el exterior de una ventana y el interior de esta. Afuera encontrarás valles, ríos, sol, lluvia; adentro encontrarás una casa oscura alumbrada por la luz tenue de algunas velas, con olor a madera y un ambiente húmedo. Ahí, arrinconado en uno de los pasillos hay un viejo cuadro que apenas se distingue; versa “agonía, siempre agonía…”. Esa es la única pista que me dejó María para responder la pregunta que nunca hice y requería ser contestada ¿Cuál será?
Cualquier información, bien la voy a pagar...
viernes, noviembre 06, 2009 | Categorias: la inmortalidad, Mario Rovel, narrativa | 0 Comenta aquí
De tu boca
De tu boca nació
la flor morada que
en el camino
quedó varada
mirando al cielo.
De tu boca nació también
la palabra y la pintura,
el arte de la muerte
y el olvido de los enamorados.
De tu boca surgió
el viento y el agua,
y la tierra y el fuego,
y los perros mirándonos
caminar hacia la cañada.
De tu boca en que me escondo
brotó la ternura
y la espada que abre camino
entre las piernas
y entre las ideas.
De tu boca emergió
la sustancia divina
y el fulano llamado dios
y la fulana llamada muerte.
De tu boca sirena,
de tus palabras cínicas
y de tu lengua serpiente
nació la luz y la corriente.
De tú, boca, de bocas
de ti, de las historias
de tus bocas,
de ahí en donde el universo
se expandió por el milagro
de tus fauces.
De tu boca la materia,
de tu boca la eternidad,
de tu boca la nada,
de tu boca mi presencia.
No dejes boca
de hablar entonces,
de mí, de mi historia,
boca que tú me haces la existencia.
Boca de besos callados
y falos encendidos,
boca de mujer,
mujer en la boca,
abertura creacionista,
orgasmo de palabras.
Mi boca en tu boca,
boca de mentiras también
y el fin de la historia.
sábado, octubre 31, 2009 | Categorias: carlosdu, Poesía | 1 Comenta aquí
El misterio (Carlos Axolotl)
Hay en tu espalda una constelación de estrellas-lunares que dibujan un río místico de sombras y luces, apuntando el primer lucero de la tarde hacia la gran respuesta del universo: ¿quiénes somos? ¿hacia dónde vamos? ¿qué será de nosotros? Todo se contesta descifrando el secreto de tus alas.
Pero los navegantes saben bien que no hay que dar confianza ciega a ningún plano que ose llamarse mapa. Porque todo lo dice y no dice nada. Así tu costado es una mentira de esas que dicen verdades. Astros cósmicos que ocultan bajo la sábana de la anarquía el misterio más grande de la esencia, la existencia misma.
Por eso ocultas con el mito de dios la verdadera manera en que tu dorso habla. Con los dientes blancos sobre tu cuello y tu cabello a jirones, haces una pintura de la ciencia y del mundo sobre tu reverso desnudo ¿Quién se atreve a mirarte a los ojos de esa manera? Ni siquiera Teseo con la cabeza del Minotauro ha cometido tal falta.
Para Dalila Chávez
domingo, octubre 25, 2009 | Categorias: carlosdu, Poesía | 1 Comenta aquí
La sirena
La sirena se acuesta y se echa la sábana encima mientras hace un nudo con mis brazos para arroparse. Sus pies están fríos y además ciegos, lo noto porque torpemente se abren paso para llegar a mis raíces.
Su nariz se clava en mi cuello y respira de mí, de mi traquea, de mi cuerda y de mi diafragma. Su piel desaparece y se vuelve líquida a medida que su respiración se torna cabalgante.
Yo me concentro en aquél haz de luz que brota de mi plexo solar. Afuera, los autos se duermen y los perros guardan el luto por la noche. Por las calles florecen residuos de luna y el universo hace cambio de horario, se detiene.
Miro el techo del cuarto, las ventanas observándonos, toda la mugre parece tan radiante. Yo sonrío y me abrazo de la sirena. Sus labios desparramados y su pelo en remolinos me dan la bienvenida.
Ella hace que duerme pero no apaga los ojos. Lo sabe, ningún hombre es suficiente para sus entrañas, todos son burdos, asquerosos y ordinarios, y es que la sirena está enamorada de dios.
Pero yo me aferro del angulo de su cintura. Ya sé que finge que está noche me ama. Pero no entiendo, yo estoy ciego, estoy sordo y además loco. Mañana su lengua que me enciende andará por el vértigo de la mentira, y yo estaré esperando y esperando.
Las sirenas no son de nadie.
miércoles, octubre 21, 2009 | Categorias: carlosdu, Fragmentos, prosa | 1 Comenta aquí
La inmortalidad: El imperio en llamas (Mario Rovel)

Entonces el adiós se cubrió de fango
y el olvido de hierba.
Te negaste al error de Eurídice
y yo me ordené al ejemplo de Ulises
respetando el acuerdo;
los dioses nos habían despreciado
cubriendo con Ares a Eros.
Velamos nuestro amor
como a un justo y noble príncipe
muerto en el campo de batalla;
dos lágrimas de oro en sus ojos
prendieron fuego a su barca
y lo dejamos al río
extinguir su alma.
Imploramos a la grandeza de Aquiles
sepultar el dolor en la las ruinas troyanas
y descubrimos que el desamparo tiene más vida
que la sangre de la gloria humana.
El tiempo redujo todo al mito;
veinticuatro lágrimas de historia
y por cada una,
una rapsodia Ilíada.
Tras esa tarde de otoño, Helena,
la esperanza
es un imperio en llamas.
Cuadro: Aquiles vs Escamandro (Pilar Vega Pérez)
lunes, octubre 19, 2009 | Categorias: la inmortalidad, Mario Rovel, Poesía | 0 Comenta aquí
Un respiro (Iván Valmun)
El aire está y no se mueve.
Me mira y le sonrío porque,
justo ahora, me ama.
No sé mañana.
La casa no es mía pero me pertenece,
Sus paredes frías que enjutan
o secas hasta desnutrirse
me abrazan
no sé mañana.
Por hoy un respiro pide permiso a mi pecho
para masajearle el alma.
Afuera los cocodrilos ladran mientras se desvielan,
mugen de amor todas las damas.
Hoy todo puede prenderse en llamas
Morirse dios en un congal viendo muchachas
Estallar la luz, enfermarse el combustible
Dejar de nacer los lagartitos que trabajan
Empollarse el odio en las posaderas de la humanidad.
Pero hoy un respiro pide permiso a mi pecho
para embalsamar el alma.
No sé mañana.
Iván Valdés
jueves, octubre 15, 2009 | Categorias: Ideas sueltas, Iván Valmun, Poesía | 0 Comenta aquí
A veces (Iván Valmun)
A veces hablo de dios
o de su odiosa escasez…
es que me dobla el alma necia
deseosa de entender la redondez
y me dobla su imagen de espejo promisorio
-fantasmal- en que me inserto.
Laberinto aterrado de la nada tras sus muros.
A veces hablo de Sherezada y sus ladrones y sus muertos.
Porque en su tiempo yacía ya
mi alcoba decorada por la sangre de unos besos
Porque me falta voz y soy nostalgia.
A veces hablo de las prostitutas y su heroica misión
porque en ellas trato de esbozar tu rostro
cúmulo de rostros de las mariposas
que se entregan
para reinventar sus alas
de piernas cítricas
sus bocas
de colores comestibles.
Pero a veces, tal vez las más vacías,
hablo de ti.
De las sabanas que no hemos compartido
de los desvanes que he llenado de tus cosas que no tocas.
No sé si hagas falta
pero aquí hay gatos huraños de hambre
piernas que no has usado para caminar los cielos
las verjas de un hogar compacto
los huérfanos nefatos con tu carácter propio,
maternal, de la ausencia.
A veces también hablo contigo.
Y tu respuesta es la misma
No existo… no existo.
Iván Valdés.
miércoles, octubre 14, 2009 | Categorias: Iván Valmun, Poesía | 1 Comenta aquí
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