Medusas (Carlos Axolotl)

En ciertos poemas desafortunados
e historias de cronopios,
había leído y escuchado
de aquella turba de mujeres furiosas,
cuyo principal regocijo era decapitar a sus amantes.
Algunos ingenuos las llamaban ninfas,
otros tantos ménades,
e incluso los había los que las llamaban brujas.
Yo por mi parte, siempre había pensado
que se trataba de un mito,
hasta que una noche me tope con una de ellas.

Su nombre ni siquiera importa,
porque su aspecto majestuoso
la definía por sí misma.
Con serpientes como cabellos
y un cinturón de cascabel a la cintura,
la gorgona lanzaba sortilegios de la boca
y sus palabras envenenaban los costados.
Medusa de la era moderna,
entre las miradas de ángel y el cuerpo diminuto
escondía las garras de una arpía.
Yo no podía saber que de esas mujeres existían,
de esas que una noche te piden acostarse en tu cama,
y hierven el cuerpo por las sabanas,
arrastrando tus manos a sus pechos.
Tampoco sabía que de madrugada despertaban
y volaban por la ventana para desaparecer,
llevándose consigo tu cabeza.

Sirviendo de prevención y ayuno,
he de decir que las despiadadas vampiras
aletean sus cuerpos en la penumbra,
conspirando para arrancar la cabeza de alguna victima.
Difícil es recuperarla después de la muerte,
quizá sólo en un intercambio para otorgar
el corazón y recibir de nuevo la lucidez.
Sirva de ejemplo mi mala pasada,
de noche todos los gatos son pardos,
y también hay las mujeres con ojos de gato.

Foto jipps

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Timbres postales: Cementerios y palabras (Mario Rovel)

La memoria es un cementerio
al que temo con todas mis palabras.

Muertos de todo tipo,
con todo nombre
y fosas verdes
cargan cadenas blancas
y gimen
insaciables silencios
que hasta a la misma muerte espanta.

El presente
es una erosión constante
del propio amor.

Como aquella mujer
que compartía el río de su casa conmigo
y terminó en un poema triste
como un cadáver inútil
que me llena de gusanos el aliento
toda vez que la recuerdo.

La experiencia es una fábrica de asesinatos
donde todos son culpables.

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Los ciruelos (Carlos Axolotl)
















Tengo una postal onírica
del día en que te conocí:
los árboles goteando los frutos
y la lluvia y el viento
en un lienzo de relámpagos multicolor.
Tu boca mordiendo ciruelos
y los labios que devienen
de rojo a morado,
como quien deviene
de la sangre a la penitencia.
Quién probara los ciruelos,
quién matara al cordero.
Quién fuera el amante de tu boca
en el huerto de tu casa.
Como en el cuadro de Klimt:
la fuente de vida, los amantes
y la espera.

Pintura: El arbol de la vida
Gustav Klimt

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Timbres postales: Timbres postales para Cristina (Mario Rovel)

Por si de nuevo te roba una sonrísa...

Algunos timbres postales
son besos gráficos
y otros simplemente
lágrimas excursionistas.

Aún recuerdo aquel verano
adornado de cruces y Cristinas
en que las piernas me fallaban
e inevitablemente
buscaba el rastro
de sus tobillos
por la explanada
de mis deseos.

Pasaba horas contemplando
su pasarela
por todo el patio,
amándola en silencio
como un árbol que clava sus raíces
a la alfombra del mundo,
esperando ser visitado.

Si la suerte me sonreía
algunas veces interrumpía su paseo
para romper el aire
con un beso lejano
haciéndome la tarde
o crispaba los dedos
como un director de orquesta
saludando al más fiel de sus músicos.

Cristina me llevaba de la nariz
y yo me envolvía en mi sueño
de amor, política y arte.

Ese verano,
excusado en las tardes
pinceladas de risas,
me topé con una cascada
de espinas clavadas y cruces
de rostros ocultos
bajo rumores de fuego
y mercurio en las venas.

La canción que canta el rey David,
fue aquel día
un epitafio de utopías.

Baste decir
que escribí una carta,
baste decir,
que amaba
a Cristina.

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El impulsivo (Carlos Axólotl)

Tuve el impulso de besarte
ayer cuando me despedía de ti.
-ese mismo impulso
que tuve el primer día,
y cada día posterior al mirarte nuevamente.
Pero una vez más no pude hacerlo,
porque besar tu boca,
sería el primer paso
para caer en el espeso pantano
del amor.

Y es que uno no puede
andar por la vida
siguiendo sus impulsos.
Qué sería del mundo
si Cristo hubiera cedido al impulso de los olivos.
Qué sería de la humanidad
si Gandhi hubiera declinado ante el impulso del hambre,
o si Darwin hubiera claudicado ante dios.
¿Qué sería de mi si tus besos,
ávidos de esclavos, me sometieran
al hambre, a los olivos y a dios?

Foto: Slapbcn

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Timbres postales: La raíz del desvarío (Mario Rovel)

Mi soledad no tiene nada que ver
contigo;
así que guarda las disculpas
y la lástima
debajo de la excusa.

Es con el cosmos con quien me siento intranquilo,
con estas jaulas del silencio
arremolinándose
en esta orbe posmoderna;
con estos rostros demolidos
cubiertos de antifaces
y arengas
que no saludan
y respiran poco;
con estos desperdicios
de besos rotos,
con estos libros de Cortázar
punzándome las venas
en horas imprecisas;
con el tránsito
y el horario laboral
cubriéndome de plata el sueño;

con estos zapatos
que se interponen cada mañana
entre el cielo de mi suelo
y mis ganas
de andar descalzo al mundo;
con las utopías caídas
de lo revolucionario
y el romanticismo
de los dioses muertos.

¿Cuánto debe soportar un hombre
antes de volverse idiota
y renunciar
a ser libre?

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Timbres postales: De la ausencia y de tí (Mario Rovel)

Mi designe es un claro ejemplo
de insaciable soledad
y concurrencia del anonimato.

Últimamente suena hueco,
lleno de lodo y mariposas muertas;
me persigue hasta el cine
y ha secuestrado mi existencia
en un plástico
foleado.

Lo he tallado en boca de amistades,
en las nubes que dejó el cigarro
tras la estela de tu ausencia;
en las calles
empapadas de polvorín
cristalizado
y hasta en una carta de abandono.

Mario.

Nunca había escuchado un nombre
tan impreciso e incómodo.

Ahora se hace necesario
encontrarle un significado
antes que el otoño se adelante...

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El bondadoso (Carlos Axolotl)

A veces quisiera ser un hombre bueno.
-tomar a los ancianos del brazo
y cruzarles la calle.
Adoptar a los limosneros
y entregarles mis ropas.
Abrirle la puerta a los perros
y comer con ellos del basurero-
Un hombre, lo que se dice bueno de verdad.

-Quisiera acabar con la guerra
con la autoridad de mi palabra.
Salvar a los moribundos
que mueren por la pobreza.
Liberar a los inocentes
de la cárcel, soledad e injusticia.
Escribir mis memorias
para colocar un evangelio de más-

En fin, me encantaría la bondad.
Pero en definitiva,
yo no podría ser ese bondadoso épico,
si ni siquiera puedo soportar que te vas.
¡No quiero que te vayas!
Quédate conmigo, aquí a mi lado.
-Imagina que naciste el mismo día que yo,
imagina que soy realmente bueno y quédate-

>>Para la chica de Chicago con sonrisa de Chilena<<
Foto: Valhala

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