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El rojo del semáforo me despierta unas terribles ganas de cruzar la calle hasta llenar de sangre la acera.
Ese sonido de las torres de luz gigantes es el murmullo de las sirenas eléctricas que te invitan a escalar los molinos de acero para electrocutarte.
Un día lloverán dagas en vez de gotas de lluvia y las calles de las ciudades dibujarán una Venecia de una belleza sangrienta incalculable.
Si el viento fuera realmente severo se colaría por los pequeños agujeros de nuestro cuerpo hasta reventarnos.
Una tristeza verdadera nos ahogaría en llanto salado y no pararía hasta brotar las viseras del cuerpo por los lagrimales.
Los creyentes levantan las manos al cielo e imploran porque su muerte sea digna y tranquila; dios, que no es ningún tonto, les escupe para matarlos.
La forma más tranquila de hacerlo es tirarse a la cama y esperar pacientemente a que los huesos se pudran y los gusanos nos cosquilleen los costados.
Yo entiendo la algarabía por el sonido, pero meterse un avión por las orejas taladra los tímpanos y destruye las neuronas en tan poco tiempo que apenas y respiras.
El inconsciente colectivo es una buena manera de conducirse a la nada. A través de la sensación de riesgo los humanos pueden matarse unos a otros y autodestruirse.
Lo peor del suicidio es que a uno lo acusan de ególatra. Mira que arrebatarle a los dioses la sagrada tarea de despojar el aliento.
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"aquellos quienes crean merecen mayor honor que quienes gobiernan. Que la creación es más que el poder, el arte más que la política. Que inmortales son las obras y no las guerras y los bailes de los príncipes"
Milan Kundera



Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
o sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

A los 88 años muere el escritor uruguayo Mario Benedetti en su casa de Montevideo. [Cita periodistica].

Con un estilo característico, para algunos meloso para otros amoroso, Benedetti nos deja un legado de grandes aportaciones al placer de las letras, la excitante energía de las frases que desplegan sus escritos son su mayor obra en este mundo que mata tanto a dioses y políticos como a poetas.

En honor a Benedetti.