Hay en tu espalda una constelación de estrellas-lunares que dibujan un río místico de sombras y luces, apuntando el primer lucero de la tarde hacia la gran respuesta del universo: ¿quiénes somos? ¿hacia dónde vamos? ¿qué será de nosotros? Todo se contesta descifrando el secreto de tus alas.Pero los navegantes saben bien que no hay que dar confianza ciega a ningún plano que ose llamarse mapa. Porque todo lo dice y no dice nada. Así tu costado es una mentira de esas que dicen verdades. Astros cósmicos que ocultan bajo la sábana de la anarquía el misterio más grande de la esencia, la existencia misma.
Por eso ocultas con el mito de dios la verdadera manera en que tu dorso habla. Con los dientes blancos sobre tu cuello y tu cabello a jirones, haces una pintura de la ciencia y del mundo sobre tu reverso desnudo ¿Quién se atreve a mirarte a los ojos de esa manera? Ni siquiera Teseo con la cabeza del Minotauro ha cometido tal falta.
Para Dalila Chávez











1 comentarios:
No manches, estás cabrón (o yo complaciente), ni una coma le cambiaba.
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